Nicolás, nacido en Muxia (La Coruña) hace 38 años, es hijo de marinero y empezó a fabricar tablas de surf para sí mismo, porque eran demasiado caras para un sueldo normal. Quiso fabricar tablas para todos los bolsillos, para que quien quiera surfear pueda, para evitar la exclusión social a aquellas personas que no pudiesen surfear por dinero al ver que, inicialmente, el surf no era para todos los bolsillos. Nicolás siempre ha trabajado solo, porque hacer tablas pagables para todos los bolsillos implica mucho trabajo para ganar el dinero justo para pasar el mes raspado, al igual que aquellos a quienes no les llega el sueldo para permitirse una tabla de surf y descartar ese deporte por ser caro. Sí cuenta con asesores fiscales y gestores, un bufete de abogados y con su mujer, que le ayuda en cualquier cosa que necesite. Estos últimos años han mejorado el taller comprando una casa con garaje en el campo donde Nicolás puede trabajar con tranquilidad a 15 minutos de la ciudad de La Coruña, y al ser de propiedad le da la seguridad de que estará el taller abierto por mucho años. Asimismo, ha aumentado la donación a más protectoras de animales repartiendo el 20% de los beneficios del taller en pienso y gastos veterinarios. También han mejorado en diseño en Shape 3D de tablas de surf con la posibilidad de hacer las tablas a máquina, aunque el 99% de las tablas que fabrica se hacen a mano, solo hace a máquina en algunos casos a petición del cliente. El área de especialización de Nicolás son las tablas de surf, tanto fabricarlas como repararlas, en epoxy y poliester. También repara tablas de padel surf, kite surf, wave sky, skinies, etc. Lo que le gustaría hacer en su área de especialización es seguir creando las tablas de surf duraderas, que sigan funcionando bien y al mejor precio con muy buena calidad. Indica que es inevitable seguir mejorando gracias a la práctica diaria. Tiene una lista de espera que ronda entre los 6 a 10 meses durante más de 5 años consecutivos y afirma que parece que seguirá siendo así. Este volumen de trabajo le permite mejorar, así que la tabla de mañana siempre le sale mejor que la de ayer. Su motivo para apostar por este empleo fue la falta de dinero para permitirse una tabla de surf. Recuerda que cada día las tablas se ponían más y más caras y cada vez este deporte se alejaba de las personas de nivel medio bajo económico, excluyéndolas del mundo del surf por dinero. Nicolás quiso dar la oportunidad a todos de hacer surf sin importar el dinero. La motivación que le empuja cada día a cumplir con su trabajo es ese 20% de los beneficios que dona a protectoras de animales en pienso y gastos veterinarios, principalmente perros y gatos. Al año dona entre 1200 y 2000 € a protectoras. Sus beneficios son bajos porque los precios de sus tablas y reparaciones son bajos también para incluir a la gente que no tenga mucho dinero y darles la posibilidad de meterse en el mundo del surf.
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